El bilingüismo retrasa la demencia una media de cinco años

Una investigación de la Universitat Jaume I de Castelló demuestra que el hablar dos idiomas de manera habitual actúa como factor de reserva cognitiva contra la demencia.

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El bilingüismo retrasa la demencia una media de cinco años
Investigadores del grupo 'Neuropsicologia i Neuroimatge Funcional' de la Universitat Jaume I de Castelló.

Redacción. Las conclusiones del estudio realizado por el grupo de investigación ‘Neuropsicologia i Neuroimatge Funcional’ de la Universitat Jaume I de Castelló muestran que el bilingüismo actúa como factor de reserva cognitiva contra la demencia, “porque, aunque las personas bilingües enfermas muestran una mayor atrofia cerebral, el nivel cognitivo entre bilingües y monolingües es el mismo”, explica Lidón Marín, una de las autoras del artículo. El trabajo ha sido publicado en la revista científica Alzheimer’s Research and Therapy, bajo el título A cross-sectional and longitudinal study on the protective effect of bilingualism against dementia using brain atrophy and cognitive measures y financiado por la Fundación La Marató de TV3.

La investigación ha analizado un centenar de pacientes con deterioro cognitivo leve bilingües y monolingües con una media de edad en la franja de los 73 años. Se han considerado bilingües aquellas personas que usan alternativamente el valenciano y el castellano independientemente del registro, y monolingües (o bilingües pasivos) aquellas personas que, aunque conocen, entienden y pueden usar puntualmente el valenciano, no lo usan de forma indistinta. “El uso alternativo de estas dos lenguas (valenciano y castellano) en cualquier situación—explica César Ávila, director del grupo castellonense— es complejo a nivel cognitivo porque hay muchas similitudes entre ellas”.

Los dos grupos de enfermos mostraban, al inicio del estudio, el mismo nivel de deterioro cognitivo (lenguaje, memoria, etc.), pero en el caso de los bilingües la atrofia cerebral era mayor que en el caso de los monolingües. Este hecho implica la necesidad de más carga de lesión cerebral para mostrar los mismos síntomas. Los investigadores han realizado un seguimiento de la evolución de los pacientes durante siete meses, en los que han podido observar que el grupo de bilingües ha tenido una menor pérdida de volumen cerebral y ha mantenido mejor sus capacidades cognitivas. “Esto nos explica —comentan— que existe una reserva cognitiva del bilingüismo». Los resultados son especialmente relevantes porque «se trataría de la primera evidencia longitudinal de este posible efecto protector del bilingüismo contra la demencia”, indica Ávila.

Diferencia de 5 años

Los datos previos del estudio, que se ha desarrollado con pacientes del Hospital General Universitario de València y el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de similares características sociodemográficas y niveles educativos, ya indicaban que las personas bilingües (de cualquier lengua) tardan cinco años más en llegar a la demencia que las personas monolingües. Pero una de las aportaciones de este estudio, además de comparar dos momentos diferentes en el tiempo, ha sido desvelar que el mecanismo que hace que sea así es la estimulación cognitiva favorecida por la alternancia en el uso entre una lengua y otra. Aunque es pronto para la aplicación de los resultados obtenidos en los tratamientos contra la demencia, «sí que tenemos constancia de que hay terapias de estimulación cognitiva que incluyen ejercicios prácticos de uso de distintas lenguas», explica el investigador Víctor Costumero.

Además del grupo castellonense, el estudio ha contado con la participación del Centro en Cognición y Cerebro de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; la ERI de Lectura de la Universitat de València; el Grupo Médico ERESA de València; el Departamento de Neurología del Hospital General de València; la Unidad de Neurología del Hospital Universitario y Politécnico La Fe; la Sección de Procesos Cognitivos del Departamento de Cognición, Desarrollo y Psicología Educacional de la Universitat de Barcelona; el Grupo de Cognición y Plasticidad Cerebral del Instituto de Investigación Biomédica Bellvitge (IDIBELL) de L’Hospitalet de Llobregat y el Departamento de Ciencia de la Computación de la Universidad de Jaén.

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